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Cornucopia. El restaurante donde el arte y la cocina se fusionan.

Plantas, cuadros, arte y platos que nada tienen que envidiar a la alta cocina a precios muy asequibles. Así es Cornucopia. Un restaurante donde comer y disfrutar de un buen ambiente está asegurado. Si quieres darte un capricho y comer platos increíbles y sofisticados, ya tienes donde ir.

¿CÓMO ES EL RESTAURANTE?

Es elegante, lleno de vegetación y cuadros que le dan un toque urbano. Un local super original. Está dividido en diferentes espacios, a distintas alturas. Cada una de ellas con una decoración diferente pero en armonía: elegante con paredes negras de espejo, iluminadas llenas de plantas, abiertas con composición de cuadros…

Sin duda es un local muy agradable y especial. Quizás para una comida o una cena un poco diferente. Para esos días en los que te apetece arreglarte y salir a disfrutar de una buena comida pero sin que tus bolsillos sufran.

ESTOY DESEANDO VER LOS PLATOS…

¡Marchando! Empezamos con un aperitivo riquísimo para acompañar el vino (si nos bebimos una botellita de vino blanco). Nos trajeron un plato de pizarra con Humus con aceite de oliva y con pimentón. Acompañado de tostas de pan. Solo con probar el aperitivo ya empezamos a olernos que lo que vendría después iba a ser increíble. Y no nos equivocamos.

Pedimos varios platos para poder compartir y probar de todo. Os enseño el primero. Quizás mi preferido. Fue recomendación del encargado y sin duda acertamos pidiéndolo. Riquísimo Timbal de crema de queso de cabra y cebolleta tierna envuelto en jamón serrano a la plancha con mermelada de tomate. Es un juego de mezcla de sabores, el salado del jamón, con el ácido de la manzana y el dulce de la mermelada. Vas mezclando en cada bocado estos sabores y el resultado es brutal ¡Estaba buenísimo!

A esta delicia le siguió un Risotto con espárragos trigueros, setas boletus y queso parmesano. El sabor era… estaba súper bueno. Además no te ponen un plato enorme y puedes dejar hueco para seguir probando cosas. Eso si, no dejamos ni un granito de arroz en el plato.

Y para terminar, un plato de Atún a la parrilla marinado en salsa de soja, aceite de sésamo y jengibre, acompañado de quinoa y ensalada de cítricos. Quizás es el plato que menos nos sorprendió, estaba muy rico pero comparándolo con los dos anteriores, se queda en tercera posición. También influye que ya estábamos llenos… Aún así merece la pena probarlo.

¿QUEDÓ HUECO PARA EL POSTRE?

Eso siempre… Pedimos dos tartas a falta de una. No sabíamos elegir. Una tarta de queso “manhattan” con coulins de frambuesa. Y otra tarta negra de chocolate con almendras y salsa de naranja con maracuyá. Increíbles las dos aunque la ganadora fue la de chocolate.

Hay muchas más tartas y tienen hasta crepes y panacottas. Todos los postres tenían pintaza. Como todo lo que se sirve allí.

DICES QUE DE PRECIO ESTÁ BIEN ¿NO?

Para lo bien que comes, lo riquísimo que está todo, lo bien presentado que lo traen y el servicio tan bueno que tienes. Está genial de precio. Quizás no es un sitio para ir a diario, pero de vez en cuando para darte un caprichito sin duda.

El Timbal fueron 10€. El Risotto 14€ y el Atún 16€. También tienen menú de dos platos por 23,90€ por persona. ¿No está del todo mal no?

El postre ronda los 5-6€. Nosotros pedimos dos pero con uno para dos personas es más que suficiente. Lo difícil es elegir…

¿Y POR DONDE ESTÁ?

¡Muy céntrico! Está detrás de la plaza de Callao. Escondido en la calle de Las Navas de Tolosa. Luego podéis aprovechar a pasear por las calles del centro y hacer un plan 10.

¿HABÍA MÚSICA?

No había. Quizás un poco de música chill out le hubiera ayudado a mejorar esa paz y tranquilidad que se respira en el local. Pero para eso estamos nosotros, para poner la guinda musical con dos canciones que nos encantan.

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Silvia Ontiveros

Autor Silvia Ontiveros

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